Simeón Peña Castilla "MALATESTA"
www.malatestatactart.com
Centro de Estudios Tact-Art

La caverna de platón

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TACT-ART / TODOS CIEGOS

(Para percibir con los cinco sentidos)

 

Exposiciones :

- La caverna

- El Color de la Memoria

- Todos Son Unos Trapos

Sala de Exposiciones del Teatro Sierra de Aracena (Huelva)

Del 21 de noviembre al 8 de diciembre de 2013

De 18:00 a 20:00h de miércoles a domingo.

Más información: https://www.facebook.com/teatrosierradearacena

y https://www.facebook.com/pages/Malatesta/151705544973359

 

Exposición TACT-ART / TODOS CIEGOS - Aracena -2013

TODOS CIEGOS

 

 


 

 

Simeón Peña Castilla, "Malatesta" nace en Hinojales (Huelva), y desde muy temprano expresa sus sentimientos artísticos. En 1969 se traslada a Francia, volviendo en 1970 a Barcelona y es aquí donde traba amistad con jóvenes pintores catalanes y donde recibirá influencias grandes y transcendentales.

En 1978 vuelve a su pueblo natal donde su obra denotará vivencias anteriores y adquirirá la madurez que desemboca en sus propuestas sobre el Tact-Art, uno de los modos de expresión plástica más innovadores de los últimos años, no sólo en la formas externas o los materiales empleados, sino en el reto que el artista plantea a través de ellas.

 

Todos son unos trapos.

Exposición textil y táctil.

Sociedad Cultural Casino de Rociana. Rociana del Condado (Huelva)

Desde el 1 de febrero de 2013

Más información: http://casinoderociana.es/

 

Brazo incorrupta de Marilyn Monroe - Todos Son Unos Trapos. Malatesta Tact-Art

El brazo incorrupto de Marilyn

 

 

Todas las obras están realizadas con telas recicladas.

Se trata de una exposición totalmente accesible.

 

OBRAS:



 

Conocí a Simeón Peña a principios de los noventa. Él exponía en el Museo Provincial una retrospectiva de su obra y ya hablaba del Tac-Art como la nueva fórmula sobre la que habría de girar su producción futura.

 

Todavía no había visto la luz el primer manifiesto y ya me proponía participar en una acción que tenía mucho que ver  con el proyecto que estaba gestando. Se trataba de que los visitantes de la exposición que quisieran prestarse a la experiencia, hicieran un recorrido por la ciudad con los ojos vendados, tratando de identificar por el tacto los objetos que conformaban el paisaje por el que se movían a diario. No recuerdo si llegamos a poner en práctica aquél experimento, pero, aún hoy, me sigue pareciendo un ejercicio excelente para, de un lado, ponernos en el lugar de los que tienen mermadas sus capacidades  (seguro que aprenderemos más de sus dificultades, de sus necesidades…) y de otro, tratar de reconocer el entorno y lo que en él sucede a partir de los otros sentidos. Ese intercambio de roles, esa invitación al juego en un mundo tan ajeno a los que gozamos de todos los sentidos, es una de las cosas que nos propone Malatesta con sus obras y con los principios que las inspiran.

 

Desde aquella primera ocasión, he tenido la oportunidad de encontrarme con el artista y su obra varias veces y en diferentes escenarios: “Todos son unos trapos”, “Desde el resplandor”, “Encuentro con Juan Ramón”, “El color de la memoria”, “San Miguel Hernández  y otros Apóstoles” son algunas de las exposiciones que me han mantenido en contacto con su quehacer artístico.

 

En todas las ocasiones he sentido al contemplar sus obras, además de las emociones que cada una de ellas pudieran suscitarme, un punto de solidaridad con el pintor; una gran admiración por su entereza y presencia de ánimo; un profundo respeto por su compromiso con la sociedad de su tiempo y con los problemas que la aquejan, especialmente con las personas que, como él mismo, padecen algún tipo de discapacidad.

 

Quizás sea por eso que el Tac-Art, contagiado por el pensamiento de su propulsor, nace impregnado de valores que trascienden al hecho artístico y hacen de él, a mi juicio, mucho más que una manera de hacer, una técnica o el  resultado de la creación plástica condensado en un objeto; creo que el Tac- Art  es más una manera de entender el arte y su relación con los individuos, con todos nosotros, aunque parezca que sus destinatarios naturales sean los invidentes. Me parece que tiene más de filosofía que de proceso.

 

Malatesta es un de esos artistas vocacionales, de esos seres privilegiados que se saben poseedores de una  fuerza interior que les impele a recorrer un camino -suyo e intransferible- y a superar cuantos obstáculos  le surgen al paso, sean de la naturaleza que sean.

 

Voces mucho más autorizadas que la mía ya se han pronunciado sobre las cualidades de su obra, de la que destacan, entre otras cosas: la viveza del  color, la fuerza de su composición, la variedad de sus texturas…Yo me atrevo a añadir: su coherencia y que, como he dicho antes, están al servicio de unas ideas que las trascienden.

 

Y, ahora, les invito a sumergirse en este universo de formas y colores nacido, paradójicamente de la creadora oscuridad en que vive su autor.

 

Juan José Oña Hervalejo

 

 


 

 
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